Pulso

Técnica
Acrílico sobre tela
Dimensiones
80 x 100 cm
Año
2024
Pulso — Óleo sobre tela

Texto curatorial

Hay obras que nacen para ser mostradas y otras que nacen para no olvidar. Pulso pertenece a estas últimas. No busca demostrar una madurez artística ni inaugurar un nuevo lenguaje; existe como un recordatorio íntimo de que la vocación permanece, incluso cuando la vida parece exigirlo todo.

Pintada durante un período en que el trabajo cotidiano relegaba la creación a los márgenes del tiempo, la obra se convierte en un gesto de fidelidad hacia sí misma. El gran ojo ocupa el centro de la composición como una conciencia que permanece despierta. Observa, resiste y recuerda. Alrededor de él, las formas geométricas comienzan a organizar un lenguaje que más tarde encontrará su madurez en Coya de Ciudad.

En pintura, el pulso no es solo la firmeza de la mano. Es también la continuidad de una búsqueda. Mantener el pulso significa seguir trazando una línea aun cuando las circunstancias parecen empujar en otra dirección.

Pulso es ese gesto silencioso: la decisión de no dejar que el oficio desaparezca entre las urgencias de la vida. Porque antes de toda gran obra existe algo más humilde y más difícil: seguir volviendo al caballete.