La procesión va por dentro
- Técnica
- Técnica mixta sobre papel (acrílicos, lápices acuarelables y pasta muro).
- Dimensiones
- 27,9 × 21,6 cm
- Año
- 2026

Texto curatorial
Hay viajes que no se miden en kilómetros, sino en las transformaciones que producen. Toda decisión importante obliga a atravesar un territorio donde conviven la esperanza y la incertidumbre, el impulso de seguir adelante y la tentación de regresar a aquello que alguna vez nos sostuvo.
En la obra, el amarillo apenas persiste en el horizonte. La calidez del origen ya no ocupa el centro de la experiencia; permanece como una presencia distante mientras los azules, fríos y profundos, envuelven el camino hacia lo desconocido. Las figuras enmascaradas no recorren la ciudad ni celebran una fiesta visible. Habitan un paisaje interior: representan aquellas voces, costumbres, recuerdos y dudas que acompañan silenciosamente toda transformación. No buscan impedir el avance; forman parte del precio de cambiar.
La procesión va por dentro habla de ese instante en que el mundo que dejamos atrás parece más amable precisamente porque ya no podemos habitarlo, mientras el nuevo aún no termina de convertirse en hogar. Entre ambos territorios se libra un viaje silencioso, donde la identidad no se abandona ni permanece intacta: se pone a prueba, se transforma y aprende, finalmente, a convivir con todas las versiones de sí misma.